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Presidente Cardoso pide una cooperación menos retórica y más efectiva para liberalizar el comercio

9 de mayo de 2002|Comunicado de prensa

El Presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, inauguró esta mañana, en el Palacio Itamaraty, Brasilia, la fase ministerial del Vigesimonoveno período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), con un llamado a la comunidad internacional para que evolucione desde la retórica hacia una adhesión más efectiva al libre comercio, incluso en el ámbito hemisférico.

El Presidente Cardoso sostuvo que ningún acuerdo de integración puede prosperar sin la reciprocidad como piedra fundamental. Agregó que 'la cooperación internacional es el mejor camino para controlar la volatilidad de capitales financieros, que tanto daño ha causado en todo el mundo, desde el sudeste asiático hasta América Latina'. Postuló la necesidad de suplir el déficit de gobernabilidad en las relaciones económicas y aclaró que aunque la economía está globalizada 'es una falacia decir que la estabilidad financiera internacional es un problema técnico y no político'.

'Fui un cepalino y sigo inspirado por la determinación de la CEPAL de pensar en el continente en sus propios términos', dijo aludiendo a sus años de trabajo en el organismo de la ONU. Junto con reconocer la actualización del legado de Raúl Prebisch, felicitó a la entidad por proponer a la región una agenda para enfrentar los desafíos de la globalización y reivindicó la necesidad de que latinoamericanos y caribeños sean 'autores de nuestra propia historia en pro de una región más próspera y justa'.

En la apertura del cónclave también participó Cecilia Soto González, Embajadora de México en Brasil, cuyo país presidió la CEPAL en el bienio que concluye, cargo que para el período que se inicia cumplirá la República Federativa de Brasil. Ella dijo que la CEPAL, ha 'transitado hacia los nuevos temas de la agenda del desarrollo' con éxito y que, a lo largo de su evolución, ha tenido en cuenta 'las especificidades tanto de las diversas economías cuanto de la región como un todo'.

Por su parte, José Antonio Ocampo, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, reconoció lo mucho que el organismo que dirige le debe a la riqueza de la intelectualidad brasileña, a Celso Furtado, a Maria da Conceiçao Tavares, a Fernando Henrique Cardoso y a tantos otros que han dejado su sello en el pensamiento social latinoamericano. Le recordó, además, al Presidente Cardoso que el documento que presenta la CEPAL, Globalización y desarrollo, es, de alguna manera, 'una respuesta a un reto que usted nos impuso desde su primera visita como Presidente de Brasil: el de reflexionar con un espíritu independiente sobre los desafíos que impone a nuestra región la actual etapa de integración global'.

Tras destacar sus raíces históricas, Ocampo puntualizó los elementos diferentes de la fase actual: acceso masivo a información en tiempo real; planeación global de la producción de las empresas transnacionales; extensión del libre comercio, aunque limitada por múltiples formas de proteccionismo en el mundo industrializado; la paradójica combinación de una elevada movilidad de capitales y fuertes restricciones a la migración laboral; la creciente vulnerabilidad e interdependencia ambiental, y una inédita tendencia a la homogeneización institucional.

Como el fenómeno es multidimensional, no obedece sólo a un determinismo económico. Para Ocampo, la mayor contradicción es la ausencia de una internacionalización de la política: 'el contraste entre problemas mundiales y procesos políticos que continúan siendo casi exclusivamente nacionales se traduce en un déficit de gobernabilidad global que ha acrecentado las tensiones entre las oportunidades y riesgos'.

La única respuesta razonable frente a esta realidad, sostuvo, es una agenda positiva, ya que la historia demuestra que la mera resistencia ante procesos tan profundos es siempre, a la larga, derrotada. Por eso la CEPAL propone una agenda que permita avanzar en el logro de 3 objetivos: garantizar un suministro adecuado de servicios públicos globales; superar progresivamente las marcadas asimetrías del orden económico internacional y construir una agenda social internacional basada en los derechos. Para lograr estas metas debe haber gran complementariedad en el desarrollo institucional global, regional y nacional, más que descansar en unos pocos organismos de alcance mundial.

El documento de la CEPAL aborda en su agenda global dos temas: la estabilidad macroeconómica internacional y el desarrollo sostenible. Desde una perspectiva más puntual, Ocampo dijo que la corrección de las asimetrías 'exige superar el acceso segmentado y volátil de los países en desarrollo a los mercados financieros internacionales y abrir espacios para que puedan adoptar políticas macroeconómicas anticíclicas'. Esto exige una estrategia integral y considera que la instrumentación del reciente 'Consenso de Monterrey' (México, marzo de 2002) es un punto de partida. Agregó que 'la forma claramente inadecuada en que la comunidad internacional ha respondido a la crisis argentina es una demostración de lo mucho que falta por avanzar en este frente'.

En una reflexión final, Ocampo se refirió al enfoque del reordenamiento global y contrastó dos conceptos ampliamente empleados en los debates recientes: el de 'nivelación del campo de juego', que orienta el ordenamiento económico mundial, y el de 'responsabilidades comunes pero diferenciadas', consagrado en la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro, 1992). Destacó la clara superioridad del segundo, pues 'en un mundo tan desigual como el actual, el primero de estos principios puede reproducir, e incluso ampliar, las asimetrías y desigualdades del orden global'.

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