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Lanzamiento del Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2014

28 de enero de 2014|Nota informativa

Panorama fiscal de América Latina y el Caribe

(29 de enero, 2014) Tanto debido a la menor expansión de los ingresos como al creciente gasto público, en 2013 la posición fiscal de la región presentó un deterioro. El déficit global de América Latina llegó a 2,4 puntos del PIB y el saldo primario, corregido por el pago de intereses, fue de -0,6 puntos del PIB, el desempeño más bajo desde 2009. En cambio, en el Caribe se registró una reducción del déficit, con un resultado global de -3,0 puntos del PIB.

Sin embargo, gracias a las extraordinarias condiciones de acceso al financiamiento de los déficits públicos, con tasas de interés históricamente bajas, la deuda pública de América Latina sigue estable. En 2013 el promedio se mantuvo cercano al 31% del PIB para la región, con proporciones prácticamente iguales de deuda externa e interna. La caída del pago de intereses ha sido significativa en los últimos años en América Latina. Se trata de una tendencia de gran relevancia en la perspectiva de la calidad de las finanzas públicas, al permitir espacios para una mayor inversión y para el gasto social. La deuda pública es mucho más alta en los países del Caribe, dado que registra un promedio que supera el 76% del PIB para 2013. Una eventual reactivación de las economías del Caribe podría dar inicio a un proceso de desendeudamiento paulatino.

Los ingresos fiscales de la región en su conjunto aumentaron un 0,7% del PIB en 2013. En los países de América Latina el alza de 0,5 puntos del PIB fue impulsada por el favorable desempeño de los países exportadores de hidrocarburos, así como de los ingresos tributarios, sobre todo el impuesto a la renta, de algunos países de Centroamérica. En el Caribe, el incremento de los ingresos fiscales obedece principalmente a una fuerte alza de las donaciones.

La posición fiscal de la región es mixta y por tanto deberán redoblarse los esfuerzos de consolidación fiscal en aquellos países con dificultades de financiamiento. Pero la tarea de la política fiscal no termina con la vigilancia de la solvencia fiscal; también debe acometer objetivos de distribución del ingreso disponible, de crecimiento de mediano plazo y de desarrollo sostenible.

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