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La información geoespacial es esencial para gestionar la respuesta a la pandemia porque permite definir la vulnerabilidad con una visión desagregada del territorio

Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, dictó hoy una conferencia magistral en el marco de la Séptima Sesión del UN-GGIM: Américas, donde enfatizó en la importancia de la integración de la información estadística y geoespacial en la región.

10 de septiembre de 2020|Noticia

La Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, destacó hoy que la información geoespacial es esencial para gestionar la respuesta a la pandemia provocada por el coronavirus (COVID-19), porque permite definir la vulnerabilidad con una visión desagregada del territorio.

La máxima representante de la CEPAL dictó hoy una conferencia magistral en el marco de la Séptima Sesión del Comité Regional de las Naciones Unidas sobre la Gestión Global de Información Geoespacial para las Américas (UN-GGIM: Américas), que se realiza en forma virtual, y que fue inaugurada por Stefan Schweinfest, Director de la División de Estadística de las Naciones Unidas, y moderada por Paloma Merodio, Vicepresidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, en su calidad de Presidenta del UN-GGIM: Américas.

Durante su intervención, Alicia Bárcena advirtió que la crisis provocada por la pandemia ha evidenciado las brechas estructurales, la cultura del privilegio y las asimetrías que caracterizan a la región.

Recordó que en América Latina y el Caribe la crisis se está intensificando: se vislumbra la peor contracción de los últimos 100 años y otra década perdida. Asimismo, la crisis ha sido más intensa, será más larga de lo esperado y requerirá políticas fiscales activas, advirtió.

Agregó que los países poseen recursos limitados, por ello, la información geoespacial es crucial para identificar cuáles son las áreas en nuestros territorios que están más necesitadas.

“En los países del Caribe, por ejemplo, podemos ver claramente las asimetrías del impacto del cambio climático, podemos ver cuál es el porcentaje de la población que vive por debajo de los 5 metros sobre el nivel del mar y que es más vulnerable en términos de cambio climático”, explicó.

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL añadió que los esfuerzos nacionales requieren una mayor cooperación internacional y subrayó que la coordinación en los planos mundial y regional es urgente. Por ello, señaló, la integración de la información estadística y geoespacial en la región es crucial.

“Se trata de crear alianzas y sinergias entre las comunidades regionales que producen datos geoespaciales, estadísticas, observaciones de la tierra que son esenciales porque, especialmente ante la pandemia del COVID-19, necesitamos territorializar”, afirmó.

Subrayó que la aplicación de las directrices mundiales de la UN-GGIM a nivel nacional será esencial para que la respuesta geoespacial al COVID-19 y otras crisis sea sostenible a lo largo del tiempo y recalcó que la información geoespacial es un apoyo valioso para vigilar los progresos en el cumplimiento de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.

Alicia Bárcena precisó que los instrumentos geoespaciales son cruciales para rastrear el COVID-19 porque definen la ubicación de los casos confirmados, las pruebas realizadas, los pacientes de cuidados intensivos y los fallecidos, desglosados por sexo y edad; proporcionan información demográfica sobre la población, la educación, la vivienda, la infraestructura sanitaria y las características económicas; y permiten monitorear la recuperación a través de la ubicación y los datos estadísticos asociados a los negocios, las escuelas y el trabajo.

Destacó que la CEPAL ha creado el Geoportal COVID-19 con información que permite realizar análisis comparativos entre países y a nivel regional, y un Observatorio COVID-19 que recopila y pone a disposición tanto las políticas públicas que los 33 países de la región latinoamericana y caribeña están tomando para limitar el impacto de la pandemia, como el análisis de los impactos económicos y sociales que éstas van a tener a nivel nacional y sectorial.

En su presentación, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL recordó que la región vivirá una contracción del 9,1% en 2020, la peor en 100 años, y advirtió que el colapso del turismo golpeará más duramente a las economías caribeñas. Las exportaciones caerán -23% y la pobreza alcanzará a 230 millones de personas (45 millones más). Unas 33 millones de personas caerán de los estratos medios a la pobreza, de tal manera que 8 de cada 10 personas en la región (490 millones) van a requerir un ingreso básico y políticas universales. La desigualdad llegará al 5% en promedio y el desempleo afectará a 44 millones de personas. Además, 2,7 millones de pequeñas y medianas empresas van a cerrar.

Añadió que 40 millones de hogares no están conectados ni tienen accesibilidad a internet de buena calidad, mientras que 32 millones de niños, niñas y adolescentes no pueden hacer teleeducación.

Afirmó que la CEPAL ha propuesto varias medidas para estimular la demanda, a partir de un gran impulso ambiental y de la sostenibilidad, con infraestructura digital, mayor inversión en salud y mantener el consumo de los hogares con un ingreso básico a todas las personas en situación de pobreza, equivalente a una línea de pobreza (150 dólares al mes), complementado con un bono contra el hambre de alrededor de 47 dólares al mes.

La Comisión regional propone también una canasta básica digital con un costo promedio del 1% del PIB, y políticas fiscales y monetarias expansivas, para apoyar un período de gasto más largo (que será estructural) con instrumentos no convencionales para ir en ayuda, principalmente, de los países del Caribe y Centroamérica.

La CEPAL propone también pactos sociales y políticos para una protección social universal, progresiva y redistributiva, concluyó.